domingo, 20 de noviembre de 2016

PERO, ¿CÓMO EMPEZAR?


Kate Greenaway, "El flautista de Hamelin". 1846-1901.



- “Por fa!, un minuto más…”. Dice una de mis hijas desde su cama, absorta en la lectura.

- “Déjame acabar la página, ¿si?” Dice la otra en la misma posición y sin levantar la vista de su libro.

Esta es la cantinela que tengo que escuchar de mis hijas noche sí noche también.  Enfrascadas en sus libros, acurrucaditas en sus camas y sin levantar los ojos, se hacen fuertes y exprimen su tiempo al máximo.

He de confesar que suelen ablandarme y de esta forma quitarme algún que otro minuto … minutos que son preciosos para ellas.

Pero es que todo tiene un precio, y lo cierto es que satisface mucho esa pasión.

La anécdota viene a cuento al respecto de lo que puede conseguirse con paciencia, buen ejemplo y poniendo al alcance  de los niños lectura de calidad.

Debo decir que no es labor de un día, pero nada que valga la pena lo es.

Sobre cómo lograrlo, sólo puedo describir el proceso. Realmente no sé si he influido en algo. Quiero pensar que sí; al menos en cuanto a los medios (ponerles cerca libros), y en cuanto  al interés y a la atención (recordar la importancia de leer, leer uno mismo y hablar de libros y lecturas).

¿Sobre si hay una estrategia o un plan que nos asegure el éxito? No sé. Ciertamente no hay fórmulas mágicas (por mucho que lo deseemos). Por mi parte, he seguido unas líneas maestras combinado las tesis de algunos grandes hombres. Me refiero a comenzar desde los denominados “buenos libros” (the good books) de John Senior para poder llegar hasta los denominados “grandes libros” (the great books) por Mortimer Adler -aunque en última instancia su origen puede encontrarse en el Cardenal Newman-. En medio, lo que –tomado prestado un término muy gráfico de una hermana mía bastante conocida-, podrían llamarse las “chuches”, refiriéndome con ello a aquellos libros que si bien no podrían considerarse “buenos libros” por la calidad literaria y la profundidad, al menos contienen dosis estimulantes de entretenimiento y buenos valores.

Porque lo cierto es que tratamos con niños y los niños todavía carecen de suficiente capacidad de concentración y ansían jugar y divertirse. Con ello no quiero decir que entre los “buenos libros” no haya una enorme cantidad de entretenimiento, por supuesto que la hay, y de la mejor, pero al mismo tiempo requieren un esfuerzo mayor.  La sabia combinación de “buenos libros” y “buenas chuches” -porque las hay malas, y desgraciadamente abundan-, quizás pueda ser la clave. En mi caso ha sido así.

Todo esto se entenderá mejor cuanto tratemos en próximas entradas de unos y otros y pongamos ejemplos, que es como mejor se comprenden las cosas.


4 comentarios:

  1. Enhorabuena por tu blog, Miguel. Esperamos tus muchas recomendaciones sobre libros buenos y alguna chuche, que también nos hacen falta de vez en cuando.

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  2. Muchas gracias Camino; me alegro de que os interese.

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  3. Miguel. Me estoy introduciendo al mundo de la educación de los hijos(la verdadera desde algunos años, de modo que este blog es un providente auxilio. Gracias por tu importantísimo aporte.

    Podrias indicarme donde puedo ahondar más información(sobre la educación)? Quisiera dejar un verdadero legado a mis hijos.

    Hace dos años nos deshicimos de la televisión, promovemos lentamente la lectura de los clásicos. Hoy por hoy intentamos deshacernos del radio, para componer y cantar nosotros mismos canciones previamente seleccionadas. Con mi esposa estamos en una reingeniería de constumbres y hábitos, ya que tambien somos fruto de este mundo moderno.

    Me llamo Emhil, soy de Paraguay y tengo 32 años.

    Te sigo ancioso a partir de ahora. Acabo de conocerte y conocer tu blog.

    Un saludo fraterno en Cristo desde Paraguay.

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    1. Buenas Emhil, en primer lugar muchas gracias por seguir el blog; me alegra mucho que pueda servirte de ayuda.

      En lo que respecta a la EDUCACIÓN con letras mayúsculas, que es quizás a la que te refieres, como verás no es el objeto del blog. Solo me he atrevido –y con muchas reservas-, a dar opiniones o comentar experiencias en el limitado campo de la lectura de libros infantiles y juveniles (y ya me parece atrevimiento bastante).

      No obstante, en mi modesta opinión vais por el buen camino. Alguien dijo una vez que la mejor receta para criar buenos hijos es la siguiente: buenos libros, buena música, buenos amigos y un buen matrimonio, y de eso parece que no carecéis.

      Quizás, de recomendarte algo, me inclinaría por el libro de John Senior “La restauración de la cultura cristiana”, que ha sido editado recientemente en castellano por la editorial argentina Vórtice (http://www.vorticelibros.com.ar/).

      Un saludo cordial.

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