lunes, 3 de abril de 2017

LAS HISTORIAS DE SIBYLLE VON OLFERS

Ilustración del cuento Los niños de la nieve, no publicado en España.




«El niño no es un vaso para llenar sino un fuego para encender.»

Rabelais


Hay cuentos delicados y como el mar azules. Son cuentos rompientes como olas, y que, como las olas, se deshacen tenues sobre las rocas en espuma brillante y nívea; libros campestres, con aromas de azucenas, madreselvas y azahar. Hay cuentos así, y los cuentos, los breves cuentos de Sibylle von Olfers, son así. Lineales en su narrativa y simples en su estructura, pero bellos como amapolas silvestres.

Sibylle era ella misma singular, probablemente un ángel disfrazado sin conciencia de serlo. Nacida en el seno de una familia de aristócratas prusianos en 1881 y criada en el castillo de Metgethen, cerca de Königsberg en la Prusia Oriental, reveló su pasión para artes muy temprano y tuvo una relación especialmente cercana con su hermana pequeña, en compañía de la cual exploró muchas de sus ideas creativas y artísticas. Sibylle escribía y dibujaba cuentos dedicados especialmente para su hermana menor pero que igualmente entretenían al resto de su familia. También desde muy pequeña Sibylle mostró una fervorosa piedad infantil y un claro desinterés por los asuntos mundanos, lo que le mantenía apartada, a pesar de su gran belleza, del, en su opinión, «mundo inútil de los aristócratas». Ella y su pequeña hermana creaban sus propios altares rodeados de velas y de imágenes de la Virgen y los santos que ella misma pintaba. A la edad de veinticinco años se unió a las Hermanas de Santa Isabel, donde continuó sus creaciones artísticas, escribiendo e ilustrando varios libros infantiles hasta su prematura muerte a los treinta y cuatro años de edad.

Ilustración del cuento La princesita del bosque. 
Sus libros son maravillosos. Su ilustración, de línea clara y colores ricos sutilmente tratados, dan un realce delicado a sus acuarelas. Las historias son sencillas y tratan de la naturaleza, su magia y su maravilla, mostrando a los niños, de forma hermosa, el natural ciclo de la vida. Muy apropiados para iniciar a los mas pequeños en los mundos fantásticos de los cuentos de hadas.

Se han editado en castellano varios de sus relatos, recogidos todos ellos en un volumen que los agrupa, titulado Las más bellas historias de Sibylle van Olfers, editado por Kókinos. El volumen reúne los siguientes cuentos: Los niños de las raíces, entrañables críos que habitan en el interior de la Tierra y que nos muestran el ciclo estacional de la naturaleza; los pequeñuelos sacan el polvo de los abejorros, friegan los escarabajos, pintan nuevos abrigos brillantes en las mariquitas, y despiertan las orugas de sus capullos. De esta manera se nos muestran los pequeños animales en unas reproducciones fieles y a la vez artísticas, en el estilo modernista propio de la época; Mumel y Pumel, donde se nos cuenta el amor de mamá liebre hacia dos pequeños bebés perdidos que encuentra en el bosque y del regreso de los mismos a casa; y finalmente, La princesita del bosque, cuento donde asistimos a una danza hermosa entre una princesa y las gotas de agua, el viento, los niños setas, el cuervo y otros animales, en los parajes de un hermoso bosque.

Ilustraciones de Mumel y Pumel y Los niños de las raíces
Un álbum ilustrado con hermosas acuarelas bellamente enmarcadas, repletas de detalles, que se muestran en plena armonía con las entrañables historias. Creadas a principios del siglo XX, estas historias son desde entonces, muy apreciadas por el público infantil alemán y yo espero que también lo sean por vuestros hijos pequeños.


Desde los tres años en adelante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario