viernes, 11 de mayo de 2018

HISTORIA, AMOR Y AVENTURAS

Alegoría de la Historia, de Nikolaos Gyzis (1842-1901).




«El pasado es solo un prólogo».
William Shakespeare

«El mejor profeta del futuro es el pasado».
Lord Byron















Sabemos que la literatura tiene su germen y desarrollo en el lenguaje; en cambio, la Historia surge y vive de los hechos. Así mismo, lo literario parece ligado indefectiblemente a la figura del poeta creador y por tanto al futuro; en contraste, resulta evidente la identidad entre la Historia y el pasado. Parecería pues que se trata de mundos diversos y casi incompatibles.

Pero también sabemos que la palabra es el comienzo de todo, y no hace falta que nadie nos diga –como dejó dicho Wittgenstein–, que «los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo». No, se trata de una revelación y, a un tiempo, de una intuición profunda. Así, Historia y Literatura no están realmente tan lejanas, pues las anuda la palabra: los hechos dependen del lenguaje que los enuncia. En esta medida, el hecho histórico es poética discursiva, es decir, literatura.

Y en el ámbito de esta relación profunda, a veces el romance se cruza con la historia, y por tanto no es extraña a la literatura la fórmula de personajes de ficción que deambulan, traspasados por las flechas de Cupido, sobre escenarios deslumbrantes y turbulentos que recrean fielmente acontecimientos históricos de un pasado más o menos lejano. Porque muchas veces la crónica histórica es más grandiosa e impresionante que cualquier ficción que puedan soñar los poetas y otras, esos sueños imaginados se ven con mayor resalte en recortada silueta sobre un telón de fondo perdido en los anales del tiempo. Las dos novelas que voy a comentar y recomendar hoy responden a este esquema básico y son un buen exponente de la fortuna que, en ocasiones, acompaña a estos encuentros. 



LORNA DOONE: UN ROMANCE EN EXMOOR (1869).- R. D. Blackmore.

El valle de Doone en Exmoor, de Thomas Mortimer (1880-1920).







En la segunda mitad del siglo XIX, R. D. Blackmore se convierte en uno de los escritores más admirados de Inglaterra tras la publicación de esta novela: Lorna Doone: Un romance en Exmoor

En el prefacio de la obra, Blackmore nos adelanta la razón por la cual la misma se subtitula romance: «porque los incidentes, los personajes, el tiempo y el paisaje son igualmente románticos». Y a fe que es verdad.

Y es que el tema del relato es el de un amor aparentemente sin esperanza, un amor que semeja imposible, no obstante lo cual, finalmente triunfa; En esta historia encontramos la compasión y la delicadeza femeninas al lado de la caballerosidad, la cortesía y la resolución masculinas.

La novela es relatada en primera persona por John Ridd, un joven campesino del norte de Devon que encuentra el amor en medio de la agitación religiosa y social de la Inglaterra del siglo XVII, bajo el trasfondo histórico de los reinados de Carlos II y Jacobo II. El protagonista es solo un niño cuando su padre es asesinado por los Doone, un clan sin ley que habita el recóndito valle de Exmoor. Asaltado por la curiosidad y el sentido de la aventura, nuestro protagonista se dirige al valle que habitan los Doone, donde tiene un encuentro fortuito con un miembro del clan, la bella Lorna, de la que queda prendado. Con el tiempo, esa pasión se convierte en un amor maduro, un vínculo que inspirará y dará fuerzas a John para rescatar a su amada del destino amargo e infeliz que le reservan los Doone, mientras en un segundo plano, sobre los campos de batalla, tiene lugar la rebelión del protestante duque de Monmouth frente al rey católico, Jacobo II. 

El escenario son los hermosos parajes, salvajes y agrestes del valle de Exmoor, en la frontera de Somerset y Devon, cuidadosamente descritos por la inspirada pluma de Blackmore en lo que la crítica ha considerado verdaderos himnos a la naturaleza y a la vida en el campo, dignos de un gran poeta lírico, circunstancia que hizo ganar al autor un gran prestigio literario y la aclamación del público de su tiempo.     

Ilustraciones para la novela de Mead Schaeffer (1898-1980) y de Gordon Frederick Browne (1858-1932).


Los dos personajes centrales, Lorna y John, son carismáticos y atractivos. Ningún hombre puede ser más firme que John Ridd y ninguna mujer podría ser más hermosa en estampa y alma que Lorna Doone. John es un joven campesino, fuerte y decidido como la brisa fresca que sopla a su alrededor sobre los páramos y Loorna la viva representación de la belleza y la bondad, capaz de inspirar un amor que redime a su amado del odio que siente por los asesinos de su padre. Sin embargo, la protagonista es mucho más de lo que aparenta ser, y esto da pie a los conflictos de la última parte de la novela, a medida que se revelan oscuros secretos que plantean cuestiones de clase, riqueza y deber. 

La rústica historia de R. D. Blackmore tiene la fórmula perfecta para ser una gran novela: romance, aventura, un ambiente bucólico y grandes personajes. Un libro lleno de naturaleza y poesía rural.

En español solo disponemos de viejas ediciones de los años 50, la publicada en la famosa Enciclopedia Pulga y la que editó Miguel Arimany en su popular colección de lecturas juveniles, Robinsones.

Para que lean sin parar nuestros hijos de 13 en adelante.



LA HIJA DEL CAPITÁN (1836).- Alexander Sergeevich Pushkin

Paisaje de los Urales, de Apollinarii Mikhailovich Vasnetsov (1856-1933).


Se trata de una breve novela histórica, escrita en forma de memorias y considerada una de las últimas grandes obras del escritor ruso. A primera vista, parecería que Pushkin escribió este relato con la atención puesta en el levantamiento de Pugachov y sus cosacos, la mayor rebelión en la historia de Rusia, que sacudió el poderoso Imperio de Catalina II, La Grande, a finales del siglo XVIII; tanto es así, que llevó a cabo incluso una investigación exhaustiva sobre el incidente, titulada Historia del levantamiento de Pugachov (1773). Pero una vez iniciamos la lectura, nos damos cuenta de que la rebelión no es más que un relevante escenario en el que Pushkin desenvuelve, con su maestría, una romántica historia de amor y aventura, de un amor grande, brillante y fuerte.

El título de la obra hace referencia a María (Masha) Ivánovna, la hija de un modesto capitán. Ella es quizá el personaje principal de la novela.

La historia nos es presentada como las memorias de Piort Andréyevich, un joven oficial del ejército, de noble origen, que es desplazado desde la corte de San Petersburgo a un aislado fuerte en el extremo sur oriental de Rusia, en la zona de los Urales. Allí conoce a la modesta María, la hija de su capitán, lo que no impide que entre ellos surja el amor. Pero pronto este romance se verá asediado, al igual que la fortaleza en la que nace, por Pugachov y sus cosacos, que amenazan con pasar a sangre y fuego a todo aquel que se resista...

El alma de poeta de Pushkin no pierde la ocasión de poner en boca del protagonista unos versos para hacernos entender su pasión amorosa por María: 
«Su hermosa mirada
mi corazón adormece
afligiéndose el alma,
perturbando mi paz.
Al saber mi desgracia,
Masha, ten piedad de mí,
pon fin al cruel tormento,
pues solo vivo por ti»
Los dos personajes principales están admirablemente trazados: María se nos presenta inicialmente con una discreta imagen, impregnada de una ternura especial, de ingenuidad, timidez y de una extraordinaria feminidad. Pero no nos equivoquemos, pues se volverá valiente y firme cuando el destino lo precise. Por su parte, Piort es impulsivo, arrojado, generoso y tenaz. María representa a una heroína que sirve como modelo de integridad, pureza, coraje y modestia y Piort, por su parte, es ejemplo de fortaleza y entrega, porque aunque conoce los peligros que afronta por salvar a su amada y preservar su honor, está dispuesto a caer bajo la espada y a desafiar retos aparentemente imposibles, y todo ello sin abandonar sus afectos y sus convicciones. 

Ilustraciones para la novela del artista ruso Anatoly Itkin (1931-).



Es una magnífica historia, calificada como la primera gran novela en prosa de la literatura rusa, y es fácil de leer, con ese estilo característico del maestro ruso, escuetamente hermoso y penetrante. No es extraño que fuera él quien escribiera:
«La precisión y la brevedad son las cualidades más importantes de la prosa. La prosa exige pensamientos y más pensamientos; sin pensamientos, las expresiones deslumbrantes no sirven para nada». 
Les recomiendo que sus hijos la lean (sobre todo de 12 años en adelante; a mi hija mayor L., la novela la capturó desde las primeras páginas); de hecho, todos deberíamos leer esta historia, emotiva y a ratos salvaje, que a pesar de su aire inequívocamente romántico (por algo fue escrita por el romántico y ruso Pushkin quizá esto sea una redundancia, pues ya sabemos que un ruso siempre es un romántico), excede en mucho de una mera historia de amor y aventura, porque sus personajes son algo más, mucho más, que tinta sobre un papel.

En el mercado español hay numerosísimas ediciones de la novela.


GuardarGuardar

1 comentario:

  1. Muy buenas reseñas, Miguel.

    Hay una novela que fue un pequeño clásico de la literatura infantojuvenil argentina para las sucesivas generaciones (aunque en los últimos años un tanto olvidada), "Juan sin Ruido", que bien podría estar entre las de la entrada. Copio un fragmento de un comentario crítico:

    “Juan sin Ruido” nos muestra con singular maestría narrativa, estampas de la Pampa, de los legendarios fortines, de los “hombres de adentro”, de la vibrante bravura de los “de a caballo”, que viviendo en su propia tierra debieron enfrentar, en ese suelo arisco de la pampa inmensa, a “los de afuera”; esos hombres heroicos y tenaces con una fuerte impronta del “deber” y del jugarse por la verdad y el amor en cada amanecer.

    "El personaje, desde su apasionante visión de la libertad, pretende ser un héroe inconfundible, de aquella pampa bárbara y posesiva, sin proponérselo, sólo por lo que se lleva encima, porque sí, sin pensarlo ni saberlo, “(...) se lleva todo lo humano y verosímil, si bien inaudito y sublimado con el sentido histórico y tradicional de una Leyenda”, al decir del autor (...).
    En el libro se vivenciará así un paisaje nuestro, una realidad tomada de los fortines y los malones, que no lo fueron tanto pensándolos desde los ojos de los sometidos, poniendo en juego, con singular romanticismo criollo, un amor real, cautivante, que fascina, atrapa, emociona, a tal punto que quien tenga la suerte y la alegría de leer ahora esta sorprendente historia, no cejará hasta ver el desenlace tan acertado y emocionante."
    http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2017/06/23/opinion/OPIN-02.html

    ResponderEliminar