miércoles, 29 de marzo de 2017

EL OSITO WINNIE DE POOH

Christopher Robin, Winnie, Porquete e Iiyoo, por E. H. Shepard (1879-1976)



«De la mano venimos
Christopher Robin y yo
a regalarte este libro
¿Dices que te sorprende?
¿Dices que te gusta?
¿Dices que es justo lo que querías?
Pues es tuyo,
porque te queremos.»



Pocos saben que el famoso osito Winnie de Pooh está inspirando en una osa que, que luego de ser salvada de un cazador furtivo en Winnipeg (de ahí el nombre Winnie), fue llevada al zoológico de Londres, lugar donde el escritor Alan A. Milne y su hijo Christopher conocieron al animal, al que visitaban con frecuencia. De ahí probablemente tomó Milne el nombre, pero la verdadera inspiración la encontró en su hijo Christopher y en sus juguetes de peluche.

Como en muchos otros casos de escritores que devienen padres, Milne sintió el deseo y la inspiración de crear historias infantiles, imaginativas y maravillosas, que finalmente plasmó al papel y publicó, convirtiéndolas de inmediato en un éxito editorial que se ha extendido sin interrupción hasta el presente. Porque lo cierto es que las historias del osito Pooh son una de las obras referenciales de la literatura infantil y juvenil de todos los tiempos.

Todos los protagonistas de las historias juntos; por E.H. Shepard (1879-1976)

Como ya he dicho, el autor se inspiró en su hijo Christopher y en el modo en que éste se relacionaba con sus juguetes. «Yo más que inventarlos, los describí», confesaría.

Estas historias captan los sentimientos de un niño (Christopher Robin) cuyos animales de peluche (encabezados por el osito Winnie) cobran vida. Las diversas personalidades y temperamentos representados en cada uno de los personajes exponen al niño a una gran riqueza y diversidad de relaciones personales, haciendo claro hincapié en la amistad, todo ello bajo un toque de humor suavemente irónico y delicioso.

El conjunto de los relatos –todas y cada una de sus expresiones, giros o frases-, está redactado en un lenguaje acusadamente infantil (pero en absoluto ridículo o estúpido), transmitiendo un realismo mágico que, sin duda, traslada al adulto a su añorada infancia y sumerge al niño en su propio mundo imaginario. Nada hay en el libro (realmente en los dos libros de relatos: Winnie the Pooh (1926) y El rincón de Pooh (1928)) que resulte inapropiado, estridente o anacrónico; todo, absolutamente todo, los estallidos de poesía, la lógica primaria y sugestiva y el ambiente inocente e ingenuo, encaja perfectamente, como un guante de seda, en aquello que debería ser una infancia feliz.

Las historias están salpicadas de encantadores y graciosos diálogos y muchos poemas (Milne demuestra aquí su talento para captar la verdadera poesía para niños: aquella que es simple sin caer en la estupidez. De hecho Milne escribió, con los mismos personajes, dos colecciones de versos, Cuando éramos muy jóvenes (1924) y Ahora somos seis (1927)). Así, asistimos a una especie de cascada verbal llena de hallazgos afortunados; Milne rompe, de vez en cuando, el flujo de la narrativa con poesía y canciones, las cuales, a su vez, se funden en el relato, enriqueciéndolo, al igual que las pequeñas gotas de lluvia alimentan los arroyos.

Una pequeña muestra es este breve poema de Pooh:

                                 «Mis amigos riñen (y yo no me meto)
                                 por ser propietarios de un pequeño abeto.
                                 Buho dice: es mío, verdad, lo prometo.
                                 Kánga dice: es mío, que poco respeto.»

De nuevo los protagonistas. E. H. Shepard (1879-1976)

De la lectura del relato saca uno el convencimiento de que Milne tenía un profundo conocimiento de lo que significa ser niño, sabiduría que, seguramente, nacía de una esforzada e intensa atención a todo lo infantil.

Dicen los expertos que sus libros son un claro ejemplo de trama acumulativa, en la que se va agregando a la historia un personaje adicional en cada nuevo episodio. No sé si eso será verdad, pero lo que si es cierto es que cada uno de los animales protagonistas representa un rasgo de personalidad acusado, que aparece vívidamente representado en todo lo que dicen o callan y en todo lo hacen o dejan de hacer: Tigle es impulsivo, Iiyoo el asno, es tristón, Kanga la canguro, es atolondrada, Conejo es irascible, Búho, pretencioso, Porquete el cerdito, es humilde, tímido y apocado, y por supuesto el osito Winnie Pooh, que es directo y simple, sin doblez ni malicia alguna. Todos ellos podrían ser un grupo cualquiera de hermanos o compañeros de juego, que pueden regañarse o amonestarse suavemente unos a otros, pero que no condescienden o juzgan, ni muestran rasgos de crueldad o envidia; se ve claramente el afecto que unos y otros se profesan. Estos dos pequeños libros son una buena lección para todos sobre cómo amar a un amigo.

El mapa de El Bosque de los 100 acres
Las divertidas aventuras, al desarrollarse en el ficticio “Bosque de los 100 acres”, lugar al que acude Christopher Robin todos los días y donde habitan Pooh y sus amigos, hace voltear la mirada de los niños hacia la naturaleza y el juego al aire libre. En suma, se trata de un mundo seguro en el que las ocupaciones principales son comer, explorar, jugar y visitar a los amigos, un utópico paraíso perdido de la infancia que invita a los adultos a participar en la lectura a un nivel nostálgico.

Los dibujos que acompañan al texto fueron realizados por el genial E. H. Shepard, con sus personales líneas, seguras y ligeras. Su diseño y presentación, sin marco y con una disposición informal dentro, fuera y alrededor del texto, era inusual en su tiempo y constituyó toda una novedad en el campo de la ilustración de los libros infantiles.

Portadas de las dos ediciones de Valdemar

En España se han editado los dos libros en un solo volumen titulado Historias de Winny de Puh, por la Editorial Valdemar (aunque años atrás fueron editados en los dos volúmenes originales por Altea, en una edición de peor calidad), en una edición de bolsillo y en una edición en tapas duras magníficamente maquetada; ambas versiones contiene las ilustraciones a color de Shepard. Una delicia de libros que disfrutarán, no solo vuestros hijos (son libros propicios para leer en voz alta y pueden ser seguidos por niños desde los seis o siete años), sino también vosotros.

Espero que os guste tanto como a nosotros y a nuestras hijas.


4 comentarios:

  1. Cómo podría contactar con usted de forma privada?
    Mi nombre es Belén

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  2. Buenas tardes, queremos hacer una página web un grupo de padres y quisiera saber si podríamos enlazarla en algunos comentarios con este blog . Por otro lado nos gustaría que nos dedicara alguna sección propia . Estamos realmente interesados por la calidad de su blog . Me gustaría contactar con usted para comentarle más ampliamente este tema. Gracias. Ya me dirá cómo podría hacerlo.

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    1. Muchas gracias Belen; me alegro de que les guste el blog. Si quiere déme su dirección de correo y yo, encantado, contactaré con usted.

      Un saludo.

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  3. bperfecto@laboratoriobelenperfecto.com

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